Blog · 14 de marzo
Choosing a Service Format That Actually Fits
Antes de armar el pedido, conviene decidir qué formato de surtido le sirve a tu kiosco, cotillón o evento. No todos los locales rotan igual.
Cuando alguien nos escribe por primera vez para pedir la lista de precios, casi siempre arranca por el catálogo. Pero la pregunta que define el pedido no es qué golosina querés, sino cómo la vas a vender. Un kiosco de barrio con venta por unidad necesita otra cosa que un cotillón que arma mesas dulces los fines de semana.
El formato de bulto cerrado funciona bien cuando ya sabés qué rota. Si es tu primer pedido, conviene empezar por una caja surtida por temática y medir qué se mueve durante dos o tres semanas. Recién después conviene pasar a bolsas monocolor o tubos armados, que rinden más cuando ya tenés una demanda clara.
Otra decisión práctica es la reposición. Trabajamos con reposición semanal desde el depósito, así que el formato que elijas tiene que poder agotarse en ese ritmo. Si comprás un surtido muy amplio y no rotás, terminás con stock viejo en la estantería. Si comprás muy poco, se te corta justo el fin de semana largo.
También pesa el espacio. Los tubos de caramelos para piñata ocupan poco y se cuelgan; las bolsas de candy bar por color necesitan una mesa o una caja abierta a la vista. Antes de sumar una línea nueva, mirá dónde la vas a poner y cuánto tiempo te lleva reponerla.
Y si vendés a eventos escolares o cumpleaños con restricciones, avisá desde el principio. Tenemos opciones sin gluten y sin frutos secos dentro de la línea importada, pero no están en todos los formatos. Mejor saberlo antes de cerrar el pedido que después de abrir la caja.